el texto








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Hemos escrito el texto del espectáculo según El Martillo de las Brujas de Jacques Sprenger y Henry Institoris, El Rumor de Chapendu de Jean-Michel Abt, testimonios reunidos, y nos hemos inspirado en los Procesos Inéditos de Boguet de Francis Bavoux.
Un texto montado como un ciclo, hecho a partir de fragmentos, de reminiscencias, donde las épocas y los estilos se conjugan.
En 1977, Jean-Michel Abt defiende una tesis de medicina titulada: El Rumor de Chapendu, reflexiones alrededor de un asunto de brujería. Su estudio trata del caso de una chica, en 1918, acusada de poseer poderes maléficos.
Sesenta años después de los acontecimientos, va a los lugares y recoge testimonios de la persona incriminada y de sus acusadores.
En el transcurso de las conversaciones con él, nos hace participar de su análisis: La persona más desprovista (de todo), más desarmada va a volverse como la más peligrosa. Porque devuelve a ésta precariedad que existe en nosotros y que no queremos.
Por nuestra parte, fuimos al encuentro de los últimos testigos de la época y de sus descendientes.
Esta historia persiste ahora, ha estado deformada y asimilada a otros relatos pero la inquietud y el secreto que le rodean son todavía palpables.
El espectáculo nace de un rumor creciente: son sus palabras y sus “no-dichos”.
En el siglo XV, dos dominicanos, Sprenger e Institoris, redactan un manual práctico para el uso de los jueces.
El Malleus Maleficarum o Martillo de las Brujas aspira a exterminar mujeres al margen del sistema patriarcal y de reglas dictadas por la Iglesia.
Un “remedio” y un “alivio” para los mortales, administrado piadosamente y en toda bondad.
Francis Bavoux transcribe los juicios del demonólogo y juez Henri Boguet.
Testifican el mecanismo judicial de esa época.
Sin defensa, la acusada está acosada por tantas preguntas.
El fin del interrogatorio está determinado de antemano.
Los juicios están referidos por el escribano al discurso indirecto.
Un documento de archivos nos trastornó.
La palabra de la acusada aparece varias veces en la primera persona del singular.
“ Yo” resuena como una voz salida de los abismos.