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escenografía
Los
espectadores penetran en el interior de un espacio cerrado,
amortiguado.
Toman
asiento
alrededor de una pila, bordeada de
cuestas suaves, azules.
Está
aquí, permanente, como si emergiera de forma natural del
suelo.
Hemos
tratado
de eliminar todas las huellas de la fabricación.
El
público
se encuentra entonces enfrentado a una especie de atracción
–
repulsión : el perímetro alumbrado, establece
distancia.
Una
vez
apagada la luz, ésta frontera desaparece.
Las
comediantes evolucionan en el agua dentro de esta estructura.
El
agua evoca
este abismo de dónde surgen los personajes.
Este
elemento
inconstante recuerda las paradojas de cada uno: tiene que cuidar del
agua que duerme.
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